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VIH y Alimentación equilibrada. Introducción |Beneficios de los alimentos |Recomendaciones

VIH y Alimentación equilibrada. Introducción

Si bien asistimos a una mejora sustancial y eficacia comprobada de los fármacos específicos para el VIH, así como a una mejoría documentada en la supervivencia de los pacientes, la realidad y la experiencia nos muestra que hay otros factores que inciden directamente en esta situación. La estabilidad emocional es fundamental para la consecución del bienestar de las personas con VIH, a la par de contar con un entorno socio-familiar que contribuya de forma determinante a ello. De hecho, son dos áreas donde, al menos en occidente, se han centrado los esfuerzos más importantes.

Sin embargo los aspectos relacionados con una adecuada alimentación y oportuna ingesta de nutrientes son vitales para obtener unos resultados óptimos, con lo cual ocupan un papel determinante en el cuidado de las personas con VIH. Sabemos que todo tipo de proceso infeccioso o enfermedad crónica genera un estrés metabólico y celular, de ahí que se le otorgue a los aspectos nutricionales la gran importancia que tienen.

Una alimentación equilibrada puede llegar a ser determinante en los resultados de la terapia de alta eficacia, no sólo porque aporta nutrientes necesarios al organismo, sino que contribuye a regular el metabolismo, a controlar los niveles de colesterol y lípidos o ayuda a regular la función del hígado, por ejemplo. De igual manera, puede contribuir a nutrir a la persona con máxima eficacia en momentos delicados de salud, cuando se presentan situaciones difíciles donde la ingesta de alimentos en sí supone un esfuerzo ante episodios de diarreas, vómitos o problemas bucofaríngeos.

Situación Mundial

La Organización Mundial de la Salud dio a conocer en mayo de 2005 un informe sobre nutrición y VIH, basado en las recomendaciones formuladas en la Reunión Consultiva de Durban en abril de 2005. La información recogida destaca algunos aspectos de máxima importancia e insta a los Estados a tomar medidas en este sentido. Asimismo, de este documento emanan unas conclusiones fruto de diferentes estudios puestos en marcha por el principal órgano internacional responsable de la salud mundial.

En la resolución WHA57.14, la Asamblea de la Salud insta a los Estados Miembros, con carácter prioritario, a que apliquen políticas y prácticas que fomenten, entre otras cosas, la integración de la nutrición en una respuesta integral contra el VIH. El presente informe concentra la atención en la nutrición de las personas con la infección por el VIH y que se encuentran en fase sida. También deja de manifiesto que la OMS está colaborando con organismos asociados y organizaciones del sistema de las Naciones Unidas en relación con la cuestión de la seguridad alimentaria de las familias cuyos medios de subsistencia han sido afectados por el VIH, situación que es habitual en el continente africano.

Conclusiones

Del trabajo desarrollado por el grupo consultivo, se extrajeron una serie de conclusiones, las cuales han de ser adaptadas a las necesidades y situaciones específicas de cada región.

Macronutrientes

  • Los adultos y niños infectados por el VIH tienen mayores necesidades energéticas que los adultos y niños no infectados. Las necesidades energéticas aumentan un 10% en los adultos y niños asintomáticos infectados por el VIH, mientras que en los adultos en una fase más avanzada de la enfermedad aumentan de un 20% a un 30%. En cuanto a los niños infectados por el VIH que están perdiendo peso, las necesidades energéticas aumentan entre un 50% y un 100%.
  • No hay pruebas de que las personas infectadas por el VIH necesiten una ingesta proteica mayor que la suministrada por una dieta equilibrada para satisfacer sus necesidades energéticas (12% a 15% de la ingesta energética total).
  • La pérdida del apetito y una dieta deficiente son causas importantes de la pérdida de peso asociada a la infección por el VIH. Es necesario desarrollar maneras de mejorar la alimentación, y documentarlas.

Micronutrientes

Los adultos y niños infectados por el VIH suelen padecer carencias de micronutrientes.



  • Es necesario que los adultos y niños infectados por el VIH ingieran diariamente los niveles recomendados de micronutrientes a través de una dieta diversificada, alimentos fortificados y, en caso necesario, complementos con micronutrientes.
  • Las recomendaciones de la OMS sobre la vitamina A, el zinc, el hierro, el ácido fólico y los complementos con micronutrientes múltiples se mantienen sin modificaciones.
  • Los complementos con micronutrientes no constituyen una alternativa respecto del tratamiento integral del VIH, incluido el tratamiento con antirretrovirales.
  • Se necesitan más estudios para entender mejor la relación entre la administración de complementos con micronutrientes y sus posibles beneficios para las personas infectadas por el VIH.

Embarazo y lactancia

  • El embarazo y la lactancia no aceleran la evolución de la infección por el VIH hacia el sida.
  • Una nutrición óptima durante el embarazo y la lactancia de las mujeres infectadas por el VIH posibilita el aumento de peso y un mejor desenlace del embarazo y del parto.
  • Las embarazadas infectadas por el VIH aumentan menos de peso y sufren carencias de micronutrientes con mayor frecuencia que las embarazadas no infectadas.

Crecimiento

  • La infección por el VIH menoscaba tempranamente el crecimiento de los niños. Se suele observar perturbación del crecimiento incluso antes de que la infección por el VIH pase a ser sintomática. Las deficiencias del crecimiento van asociadas a un mayor riesgo de mortalidad.
  • La carga viral, la diarrea crónica y las infecciones oportunistas menoscaban el crecimiento de los niños infectados por el VIH. El crecimiento y la supervivencia de éstos mejoran tras la utilización profiláctica de cotrimoxazol, el tratamiento antirretroviral y una prevención y un tratamiento tempranos de las infecciones oportunistas.
  • Una mejor alimentación es esencial para posibilitar que los niños recuperen el peso perdido después de una infección oportunista.

Alimentación del lactante y del niño pequeño

  • En el caso de las madres no infectadas por el VIH y las que desconocen su estado serológico la lactancia natural exclusiva durante seis meses es ideal porque favorece el crecimiento y el desarrollo y permite reducir la incidencia de las infecciones en los niños. Se recomiendan una alimentación complementaria segura y apropiada y una lactancia natural continua durante 24 meses o más.
  • El riesgo de transmisión del VIH a través de la leche materna es continuo durante todo el periodo de lactancia y máximo en el caso de las mujeres recién infectadas o en fase avanzada de la enfermedad causada por el VIH.
  • La lactancia natural exclusiva está menos asociada a la transmisión del VIH que la lactancia mixta.
  • La OMS y el UNICEF recomiendan que las madres infectadas por el VIH no den el pecho si la alimentación de sustitución es aceptable, factible, accesible, sostenible e inocua. Sin embargo, estas condiciones no son fáciles de satisfacer para la mayor parte de las madres de las regiones menos desarrolladas.
  • Con un apoyo adecuado es posible mejorar la seguridad de la alimentación del lactante, pero los sistemas de salud y las comunidades no están prestando ese apoyo.
  • Se recomienda a las madres infectadas por el VIH que interrumpan precozmente el amamantamiento natural de sus hijos. La edad de esta interrupción depende de las circunstancias de la madre y de su bebé. Es apremiante que se estudien las consecuencias de esa interrupción precoz en la transmisión, la mortalidad, el crecimiento y el desarrollo. Hay una necesidad inmediata de que se evalúen maneras apropiadas de satisfacer las necesidades nutricionales de los lactantes y niños pequeños que han dejado de ser amamantados al pecho.

Interacción entre la nutrición y el tratamiento antirretroviral

  • Está claramente reconocido que el tratamiento antirretroviral tiene beneficios que permiten salvar vidas. Una buena alimentación es esencial para aprovechar al máximo esos beneficios. La evaluación de la alimentación y la nutrición es una parte esencial de la atención integral a las personas infectadas por el VIH, antes y durante el tratamiento antirretroviral.
  • La administración prolongada de antirretrovirales puede ir asociada a complicaciones metabólicas (por ejemplo enfermedades cardiovasculares, diabetes y trastornos óseos). Aunque los beneficios de ese tratamiento compensan con creces los riesgos que conlleva, se requiere una gestión adecuada de las complicaciones metabólicas. El desafío radica en encontrar la manera óptima de aplicar en África la extensa experiencia clínica existente sobre la gestión de esos tipos de trastornos metabólicos en adultos y niños infectados por el VIH.
  • Es necesario investigar las interacciones entre el estado nutricional y el tratamiento antirretroviral en poblaciones crónicamente malnutridas, niños gravemente malnutridos y madres embarazadas y lactantes.
  • Es preciso evaluar los efectos de los remedios tradicionales y los complementos de la dieta en la seguridad y la eficacia de los antirretrovirales.

Realidad actual en Occidente

Aunque la epidemia del VIH afecta a más de 40 millones de personas en el mundo, está claro que las distintas situaciones geográficas, culturales, económicas y políticas marcan las pautas de acción y atención en cada región. Si bien el informe de la OMS recoge diferentes recomendaciones encaminadas a una atención integral donde se incluya la alimentación y nutrición como un aspecto más que importante, está claro que se centra en las zonas más desfavorecidas de nuestro planeta. Podríamos decir, pues, que la alimentación está influenciada por factores socioeconómicos y culturales (componentes religiosos, psicológicos y pragmáticos). Es evidente que la disponibilidad, el coste y la caducidad de los alimentos han contribuido sobre los hábitos dietéticos de la población, y la elección final determinará el perfil de cada dieta.

Los cambios sociales que se han producido en nuestro país también han modificado las costumbres alimenticias. Entre éstos, podemos destacar el flujo migratorio del campo a la ciudad y una amplia difusión de las nuevas técnicas de producción y conservación de los alimentos, que amplían las posibilidades de consumo a zonas en las que antes no era posible. Hay que considerar también la influencia del marketing, la publicidad ejercida por las empresas agroalimentarias y de los medios de comunicación sobre los hábitos en la alimentación.

Una alimentación saludable requiere, en muchos casos, de una educación nutricional que debe promoverse desde la infancia, en el núcleo familiar ya que los hábitos adquiridos en esa etapa son fundamentales para una correcta alimentación en la adolescencia y una prevención de las enfermedades vinculadas a los trastornos alimenticios. Los efectos positivos o negativos de la alimentación tendrán repercusión, tarde o temprano, en la salud.

Coordinadora Estatal Vih-Sida
Noticias Medline