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HIV y hepatitisUno de los problemas de salud que encontramos en la actualidad dentro del colectivo de personas con VIH, es el de la coinfección del virus del VIH con el de la hepatitis (especialmente B y C), siendo las infecciones hepáticas cada día más relevantes para este grupo de personas (Cáceres, AM). Según datos de ONUSIDA, 42 millones de personas en el mundo están afectadas por el virus del VIH, mientras que, alrededor de 180 millones, lo están afectadas por el de la hepatitis C (Levin, J. 2003). Por otra parte, el "Manual sobre la coinfección del virus de la Hepatitis C y el VIH", de Levin, J., editado por NATAP (Barcelona, 2003); estima que en el Estado Español existen, aproximadamente, 80.000 personas coinfectadas con el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC). Respecto a la hepatitis B, las cifras barajadas en diferentes países apuntan a que, entre un 10 y 15% de personas con VIH son, asimismo, portadoras crónicas del virus de la hepatitis B (VHB).
¿Qué es la hepatitis? Etiología.La hepatitis es una enfermedad inflamatoria que afecta al hígado. El origen de esta afección puede ser infeccioso (virus, bacterias, etc.), inmunológico (células del sistema inmunológico que pueden atacar al hígado y causar hepatitis autoinmune), o tóxico (producido por la ingesta de alcohol, hongos venenosos o fármacos). Entre a las causas víricas de esta enfermedad, lo más habitual es encontrarnos ante virus específicos para la hepatitis (es decir, que sólo provocan esta enfermedad). Hasta el momento se han descubierto 6 tipos: virus A, B, C, D, E, F y G. Los más importantes son los A, B y C.
EtimologíaHepatitis A: Causada por el virus A (VHA). Se transmite por contacto con deposiciones de otra persona infectada, por el consumo de agua o alimentos contaminados (y en este último caso poco lavados), o por la falta de higiene en el hogar. En la actualidad, y en países "desarrollados", afecta en casos aislados. Aunque existe una vacuna para prevenirla, se recomienda una buena higiene en el hogar y en la manipulación de alimentos. Hepatitis B: Está causada por el virus B (VHB). Se transmite por la sangre (transfusiones no controladas de sangre y hemoderivados; uso compartido de agujas; realización de tatuajes, acupuntura, etc., siempre que el material no esté esterilizado) o por vía sexual (cuando no se utilizan barreras de protección), desde una persona enferma de hepatitis activa o de una portadora sana del virus de la hepatitis B. También se puede transmitir por vía perinatal de la madre al/a la hijo/a, en el momento del parto y durante la lactancia*. Tan sólo entre un 5 y 10%, aproximadamente, de las hepatitis B tienden a cronificarse (el resto desaparece) pero cuando lo hace puede tener consecuencias graves (cirrosis y cáncer de hígado, insuficiencia hepática, e incluso la muerte). También existe una vacuna para prevenirla y un tratamiento (recomendamos consultar con el/la médico/a). * Información recogida del Tratado de Pediatría Nelson
El factor de riesgo más importante en cuanto a la adquisición de la hepatitis B en los niños es la exposición perinatal a una madre positiva para HBs Ag. Hepatitis C: Causada por el virus C (VHC). Se transmite principalmente mediante el contacto con la sangre de una persona infectada (transfusiones no controladas de sangre y hemoderivados; uso compartido de agujas; realización de tatuajes, acupuntura, etc., siempre que el material no esté esterilizado). La transmisión por vía sexual y de madre a hijo/a es rara, pero posible. Se estima que el 80% de la hepatitis C se hace crónica, y es posible no tener síntomas en muchos años. Puede causar hepatitis crónica, cirrosis, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y el fallecimiento. No existe vacuna para este tipo de hepatitis, y, aunque hay un tratamiento, no todo el/la que lo sigue llega a curarse. El tratamiento es agresivo y consiste en una terapia combinada de 2 fármacos, el interferón y la ribavirina, su duración es de entre 12 y 18 meses. Conviene extremar las medidas preventivas: no compartir jeringuillas, rulos o billetes para inhalar sustancias; asegurarse de las medidas de higiene a la hora de hacerse un piercing o tatuaje, usar preservativos en las relaciones sexuales, etc. Hepatitis D: El virus de la hepatitis D (VHD) necesita del de la B para existir y se encuentra en la sangre. La vacuna de la hepatitis B también protege del VHD. Hepatitis E: El virus de la hepatitis E (VHE) se transmite de forma similar al de la hepatitis A, y se disemina a través del agua contaminada. Hepatitis F y G: Su aparición es reciente, y todavía no se conoce mucho sobre ellas.
Coinfección por hepatitis C y VIHUno de los aspectos que conviene tener en cuenta es que la hepatitis C (VHC), cuando aparece asociada al VIH, progresa con mayor rapidez. Si estás tomando tratamiento para el VIH, es importante que tengas en cuenta que éste puede afectar de forma negativa al hígado. En caso de no estar tomando medicación para el VIH, es conveniente prestar especial atención al VHC, ya que el VIH, hoy en día, está más controlado. Cuando la única opción de tratamiento para el VHC sea el transplante de hígado, es importante que la persona afectada tenga el mayor apoyo social, sanitario y psicológico posible. En cualquier caso, recomendamos consultar con el/la médico/a, además de procurar llevar una vida sana y suprimir el consumo de alcohol.
Recomendaciones para las personas en tratamiento de VIH y hepatitis B o C
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