Se le considerará resistente a los fármacos si el virus VIH ya no responde a la
medicación antirretroviral (ARV),
o los medicamentos, que esté tomando.
Cuando se produce la resistencia a los fármacos, la carga viral de una persona (la cantidad de VIH en una muestra sanguínea) aumenta y tiene que cambiar a una nueva combinación de medicamentos ARV.
Una forma fundamental de prevenir la resistencia a los fármacos es evitar que el virus realice copias de sí mismo. Por esta razón la adherencia
a un régimen de tratamiento es tan importante: un uso coherente de los fármacos ARV ayuda a evitar la reproducción del virus.
Los tests de resistencia se utilizan para determinar qué cantidad del VIH ha mutado y si esas
mutaciones
afectan a la actividad de uno o varios de sus
fármacos antirretrovirales.
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para obtener más información acerca de los tests de resistencia.
Los tests de resistencia se han convertido en una práctica estándar en muchos países para cualquier persona que no haya tenido éxito con un régimen
HAART (terapia antirretroviral de alta actividad)
aunque cobra especial importancia si cumple uno de los siguientes criterios:
Nunca ha tomado
fármacos ARV.
Aunque nunca haya tomado
fármacos ARV,
la persona que le ha transmitido el VIH puede haberlos tomado y haberse hecho resistente a uno o varios
ARVs.
Le podría haber transmitido esa resistencia.
La
carga viral
aumenta mientras está bajo tratamiento.
Si está bajo tratamiento y la
carga viral
aumenta, puede que el VIH se haya hecho resistente a uno o varios de sus fármacos.
Necesita cambiar la medicación. Si necesita cambiar uno o más fármacos, y la
carga viral
es superior a 1000, una prueba de resistencia ayudará a encontrar un medicamento que funcione mejor.
Está embarazada o en periodo de lactancia.
Si la
carga viral
es detectable (hay copias del virus VIH en la sangre), la prueba de resistencia puede ayudar a identificar los fármacos que no funcionan a fin de disminuir el riesgo de transmisión del virus al bebé.
En la actualidad existen dos tipos de test de
resistencias
genotípico y fenotípico.
Test genotípico:
se examina una muestra sanguínea con VIH para determinar si existen
mutaciones.
Una vez que las
mutaciones
han sido identificadas, se comparan con una larga lista de mutaciones que se sabe que provocan
resistencia
a los
fármacos antirretrovirales (ARV).
Estos resultados ayudarán al médico a determinar qué
fármaco ARV
serían menos resistentes a su VIH.
Test fenotípico:
estas pruebas sanguíneas detectan la
resistencia a los fármacos
de una forma distinta a las pruebas genotípicas. En lugar de detectar
mutaciones,
específicas, estas pruebas miden la capacidad de la infección por VIH de reproducirse en presencia de
fármacos ARV.
Se ha demostrado que la adherencia tiene impacto sobre la eficacia de los
fármacos antiretrovirales (ARV)
a la hora de evitar la reproducción del VIH. Si se salta una dosis de la medicación, el virus tiene la oportunidad de reproducirse, y lo hace muy rápidamente. Cuando sucede eso, la
carga viral
(la cantidad de VIH en una muestra sanguínea) aumenta, lo que puede plantear riesgo de contraer enfermedades relacionadas con el SIDA e incluso de morir.
Es tanta la importancia de la adherencia en el tratamiento del VIH, que los investigadores han descubierto que una supresión óptima del virus exige entre un 90% y un 95% de adherencia.
La falta de adherencia también puede provocar
resistencia a los fármacos.
Cuando el virus realiza copias de sí mismo, también puede hacer copias con mutaciones. Algunas de estas mutaciones pueden ser resistentes a los medicamentos que esté tomando, lo que los haría inútiles.
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