¿Qué es el tratamiento ARV?

Los medicamentos para el VIH, o fármacos ARV, que se utilizan para el tratamiento del virus del VIH, no son capaces de curar la enfermedad, aunque pueden evitar que el virus se reproduzca o haga copias de sí mismo.

La medicación para el VIH tiene cuatro objetivos fundamentales:

  • Aumentar la esperanza y la calidad de vida.
  • Evitar la progresión de la enfermedad.
    • Reduciendo la Carga viral Cantidad de VIH en la sangre. carga viral a niveles indetectables durante el mayor tiempo posible.
    • Limitando el desarrollo de resistencias (cuando el virus ya no responde) a los fármacos ARV.
  • Devolver el sistema inmunitario a su estado normal y mantenerlo así durante el mayor tiempo posible.
    • Mantener el recuento de células CD4 dentro del intervalo normal o aumentarlos si fuera demasiado bajo.
    • Evitar otras posibles infecciones.
  • Minimizar la transmisión del VIH a otras personas; se debe tener cuidado con esto, ya que una carga viral indetectable en el Plasma Parte líquida de la sangre o de la linfa, que contiene en suspensión sus células componentes. plasma no significa necesariamente que el virus no se encuentre en otros fluidos corporales.

El desarrollo acelerado de fármacos con capacidad de inhibir la replicación del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y su posterior uso en pacientes infectados, ha logrado alterar la evolución natural de la infección. De esta manera, una enfermedad rápidamente mortal se ha transformado en una afección crónica.

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Los fármacos antirretrovirales

El Tratamiento Antirretroviral de Gran Actividad (TARGA en español o HAART en inglés) se basa en combinaciones de varios fármacos antirretrovirales; por norma general suele tratarse de 3 fármacos de cómo mínimo dos familias diferentes.

Los antirretrovirales, básicamente, lo que hacen es bloquear la actividad de las Enzima Son proteínas, moléculas capaces de aumentar la rapidez de una reacción química. Se pueden encontrar en todos los órganos del cuerpo. Están presentes en los jugos gástricos, la saliva o la mucosa intestinal. La coagulación de la sangre es un ejemplo del trabajo de las enzimas. enzimas del VIH interponiéndose entre ellas y las partes de la célula infectada sobre las que actúan. De este modo, estas enzimas no pueden cumplir con su función y el proceso de replicación del VIH se ralentiza, se detiene o bien da como fruto partículas virales que no son viables.

Con ello se consigue reducir drásticamente el nivel de actividad del virus y, por tanto, la cantidad de partículas virales en la sangre y dentro de las células, con lo cual se reduce el número de células afectadas y el S.I. puede irse recuperando paulatinamente, con un incremento de los CD4 que garantice una correcta protección inmunitaria y permita evitar o retrasar todo lo posible la aparición del sida.

Los fármacos antirretrovirales, además, también reducen la cantidad de virus presentes en otros fluidos del cuerpo, en particular, en aquellos implicados en la transmisión del virus de persona a persona, como son la propia sangre, el semen, el flujo vaginal y la leche materna. Esto es muy importante a la hora de reducir el riesgo de transmisión.

No obstante, los fármacos antirretrovirales actuales no pueden eliminar al virus por completo del cuerpo. Esto es así porque no llegan con la fuerza suficiente a determinadas zonas como el sistema nervioso, los testículos, los ganglios intestinales y otros "santuarios" donde el VIH está menos expuesto a sus efectos, por lo que siempre el VIH conserva el potencial de volver a replicarse con rapidez.

Por ello, una vez que se inicia la terapia antirretroviral, hay que tomarla de por vida, correctamente, respetando dosis y horarios, para impedir que el VIH pueda proliferar.

La actividad de los antirretrovirales produce algunos efectos indeseados en el organismo del paciente. Como consecuencia de ello, pueden aparecer, a corto o medio plazo, lo que se denomina Efectos secundarios Acción o efecto de un fármaco que no es el deseado. El término se refiere usualmente a efectos negativos o no deseados, tales como dolor de cabeza, irritación de la piel o daño al hígado. efectos secundarios. Sin embargo, la gran mayoría de las personas bajo tratamiento antirretroviral puede llevar una vida diaria normal.

Tomarse correctamente los antirretrovirales es la mejor manera de garantizar que tendrán la máxima eficacia frente al VIH durante el mayor tiempo posible, y también puede contribuir a minimizar determinados efectos secundarios.

Los medicamentos antirretrovirales actualmente disponibles o en desarrollo se dividen en cinco grandes familias que corresponden a las dianas (marcadas en la figura) sobre las que actúan las distintas familias de fármacos.

Los fármacos antirretrovirales, además, también reducen la cantidad de virus presentes en otros fluidos del cuerpo, en particular, en aquellos implicados en la transmisión del virus de persona a
persona, como son la propia sangre, el semen, el flujo vaginal y la leche materna. Esto es muy importante a la hora de reducir el riesgo de transmisión.

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