Alimentación equilibrada

Todos los nutrientes que ingerimos tienen un impacto importante en la salud de las personas en general y de los pacientes con VIH en particular. Mejorando la nutrición preparamos el organismo y lo reforzamos frente a las enfermedades oportunistas, al mismo tiempo que mejoramos la calidad de vida incrementando los niveles de energía y favoreciendo un buen estado general de salud.

La razón fundamental por la que la alimentación es un factor clave para el bienestar y la calidad de vida de las personas que tienen el VIH, es que influye directamente en su respuesta inmunológica. Una alimentación equilibrada puede llegar a ser determinante en los resultados de la terapia de alta eficacia, no sólo porque aporta nutrientes necesarios al organismo, sino que contribuye a regular el metabolismo, a controlar los niveles de colesterol y lípidos o ayuda a regular la función del hígado, por ejemplo. De igual manera, puede contribuir a nutrir a la persona con máxima eficacia en momentos delicados de salud, cuando se presentan situaciones difíciles donde la ingesta de alimentos en sí supone un esfuerzo ante episodios de diarreas, vómitos o problemas bucofaríngeos.

En el manual de nutrición y VIH, publicado por la Generalitat de Catalunya, se pueden encontrar las recomendaciones para asegurar una nutrición adecuada para mantener un buen nivel de salud, que tenga como objetivos conservar o aumentar el peso y masa muscular, prevenir la malnutrición, tener más energía y vitalidad, facilitar la recuperación de posibles infecciones y mejorar la tolerancia a la medicación.

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