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La circuncisión masculina

¿Realmente ayuda a prevenir la transmisión del VIH?

 La circuncisión o escisión quirúrgica del prepucio del pene elimina una puerta de entrada para el VIH. Durante las relaciones sexuales la parte interior del prepucio puede sufrir heridas y abrasiones que provocan inflamación y ofrecen una entrada al VIH. Los fluidos infecciosos (secreciones vaginales y anales) pueden quedar atrapados bajo el prepucio y permanecer allí finalizadas las relaciones sexuales.  

La circuncisión protege sólo a los hombres, no a las mujeres, ya que esta intervención no hace que un hombre con VIH tenga menos probabilidad de transmitir el virus, sino de contraerlo.  

La protección que puede ofrecer esta medida a hombres gais y bisexuales está sin determinar, incluso para aquellos que sólo tienen un rol insertivo en las relaciones de penetración. En cualquier caso, la circuncisión sólo provee una protección parcial y debería formar parte de un paquete integrado junto a otras medidas preventivas.

Hay evidencias sólidas de que la circuncisión masculina reduce el riesgo de contraer el VIH para los hombres hasta en un 60%.