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Usuarios de drogas inyectables (UDIS) y el VIH

La transmisión del VIH por consumo de drogas inyectables continúa siendo uno de los desafíos pendientes más importantes de la comunidad internacional. Además, el estigma generalizado, la discriminación y la falta de acceso a los servicios de información empírica relacionados con el VIH para personas que se inyectan drogas son otros de esos desafíos principales.

Sin embargo, el Ministerio de Sanidad señala que, en España, el número de infecciones en esta población ha disminuido radicalmente, pasando a constituir menos de una de cada cinco nuevas infecciones diagnosticadas.

Prevención del VIH en el consumo de drogas

Las personas que consumen drogas o que llevan a cabo conductas de alto riesgo relacionadas con las drogas, son muy susceptibles a contraer o transmitir infecciones virales como el VIH u otras infecciones más comunes como la Hepatitis C. Una de las vías de transmisión del VIH es a través de la sangre y el contagio se puede dar por varios motivos:

  • Al inyectarse drogas u otras sustancias y compartir los elementos usados para el consumo.

  • Cuando una persona se encuentra bajo los efectos de las drogas pueden llevar a cabo prácticas de riesgo como mantener relaciones sexuales sin protección y con ello aumentar el riesgo de contraer el VIH entre otras infecciones.

ONUSIDA insiste en que las estrategias de reducción de daños son clave para prevenir nuevas infecciones por el VIH entre personas que consumen drogas. Un paquete integral basado en pruebas requiere: programas de agujas y jeringas, terapia de sustitución de opiáceos, asesoramiento y pruebas del VIH, terapia antirretroviral y programas de preservativos para personas que consumen drogas y sus parejas sexuales.

Ello también implica la prevención y el tratamiento de infecciones de transmisión sexual, la tuberculosis y la hepatitis, así como información, educación y comunicación con materiales destinados específicamente a personas que consumen drogas.